23 septiembre 2026
photo_camera Humberto Gaete, jefe de programa del Diplomado en Administración de contratos.
En la actualidad, una adecuada gestión contractual puede ser determinante para el desarrollo de un proyecto. En este contexto, las organizaciones enfrentan diversos desafíos, entre ellos la incertidumbre operativa y de mercado, las exigencias regulatorias y la creciente complejidad durante la ejecución.
Este escenario ha llevado a redefinir la forma en que se gestionan los acuerdos, otorgando a esto un carácter cada vez más relevante. “Esta tarea pasó de ser un trámite burocrático a una función estratégica que integra aspectos legales, de riesgo, financieros y técnicos desde la gestación hasta el cierre. Las empresas deben dejar la administración reactiva y capacitar a sus profesionales para manejar las relaciones contractuales en el día a día, evitando que las controversias frecuentes escalen a instancias judiciales o arbitrales de consecuencias graves”, explicó el profesor de Educación Profesional de Ingeniería UC, Humberto Gaete.
En la misma línea, el académico señaló que el uso de la Inteligencia Artificial en distintas áreas de la gestión “ha obligado a un trabajo más exhaustivo en la redacción de los contratos, evitando en gran medida las inconsistencias”.
Esta transformación cobra especial relevancia al considerar las distintas etapas del ciclo de vida de un contrato: gestación y formulación o prelicitación; licitación, negociación y adjudicación; ejecución; y cierre y post-evaluación. En cada una de ellas existen aspectos cuya gestión puede incidir en la aparición de controversias.
“Entre los errores más comunes está una falla en la asignación de riesgos, cuando estos se transfieren sin una evaluación cuantitativa o cualitativa adecuada ni un plan de respuesta. También existen deficiencias en los documentos contractuales, como imprecisiones o inconsistencias en las bases administrativas o en los términos de referencia. A ello se suman negociaciones demasiado rígidas, una mala gestión de los cambios y reclamos durante la ejecución, y una falta de gobernanza o comunicación que puede generar ambigüedad en los roles de administradores de contrato, mandantes y contratistas”, explicó el profesor Gaete.
Frente a estos desafíos, alcanzar un equilibrio entre contratos claros y exigibles y mecanismos que permitan responder ante situaciones no previstas requiere incorporar herramientas desde la etapa de diseño. Entre ellas se encuentran los análisis cualitativos y cuantitativos de riesgos, la definición de mecanismos de respuesta y contingencia, y cláusulas que establezcan procedimientos para gestionar órdenes de cambio y eventuales revisiones de precio o plazo.
Todo ello exige desarrollar nuevas capacidades profesionales. “Deben alcanzar técnicas avanzadas para el control presupuestario y de programación, junto con habilidades de negociación y resolución de conflictos. Pero también se requiere un pensamiento sistémico e integral, capaz de unir las perspectivas legales, técnicas, financieras y operativas del contrato. El reto es que los profesionales no vean cada dimensión de manera aislada, sino que comprendan cómo interactúan durante todo el ciclo contractual”, añadió el docente.
En respuesta a estas necesidades, el Diplomado en Administración de contratos de la Dirección de Educación Profesional de Ingeniería UC aborda de manera integral las distintas etapas del ciclo contractual, mediante una metodología de “Aprender Aplicando” que contempla dinámicas interactivas, análisis de casos emblemáticos y un Taller Integrado Final, “donde los estudiantes aplican todo lo aprendido a un contrato real de la industria”, precisó el profesor Gaete, quien también es jefe de programa.
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